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martes, 9 de septiembre de 2014

PROXIMA ENTREGA DE LA SAGA CROSSFIRE. AMANTES DE GIDEON CROSS........



 SIPNOSIS



Gideon me llama su ángel, pero él es un milagro en mi vida. Mi precioso, guerrero herido, tan decidido a matar a mis demonios mientras se niega a enfrentarse a suyos propios.

Los votos que habíamos intercambiado debería habernos atado más apretado que la sangre y la carne. En su lugar se abrió viejas heridas, expuso dolor e inseguridades, y atrajeron a enemigos de las sombras. Sentí que se escapaba de mis manos, mis mayores temores se conviertan en mi realidad, mi amor se ponía a prueba de una manera que no estaba segura de que era lo suficientemente fuerte como para soportar.

En el momento más brillante de nuestra vida, la oscuridad de su pasado invadido y amenazo todo lo que habíamos trabajado tan duro. Nos enfrentamos a una elección terrible: la seguridad de la vida familiar  que habíamos tenido antes entre sí o la lucha por un futuro que de repente parecía un sueño imposible y sin esperanza ...





ADELANTO. PARA LAS AMANTES DE GIDEON CROSS
"Eran apenas las siete de la mañana. Habia dejado el departamento que Eva compartia con Cary hace un par de horas, así podía darle tiempo para conseguir unas cuantas horas de sueño antes de que se dirigiera a trabajar. Habiamos estado haciéndolo toda la noche, llenos de pasión y lujuria. Pero habia algo más tambien. Una urgencia de parte de Eva que me carcomia y me tenía intranquilo.
Algo estaba molestando a mi esposa.
Mi mirada se desvió a la ventana y su vista de Manhattan y alrededores, luego se centro en la pared vacia, donde un collage de fotos de ella y nosotros dos estaba colgando en el mismo espacio que en la oficina de mi penthouse, en nuestro hogar, en la Quinta Avenida. Podia imaginar claramente el collage, había pasado incontables horas estudiandolo durante los últimos meses. Obsevar la ciudad habia sido algunas veces, la manera en la que encapsulaba mi mundo. Ahora, lograba eso con sólo mirar a Eva.
Me senté en mi escritorio y encendí mi computadora moviendo el mouse, tomo una lenta y profunda respiración a medida que el rostro de mi esposa ocupa mi monitor. No usa maquillaje en la foto que tengo en mi fondo de pantalla, y la luz cae como pecas sobre su nariz, la hacen ver más joven que sus 24 años. Mi vista se deslizó sobre sus rasgos, la curva de sus cejas, el brillo de sus ojos grises, la abundancia de sus labios.
En los momentos en los que me permito pensar en ello, casi puedo sentir esos labios sobre mi piel. Sus besos son bendiciones, promesas de mi ángel que hacen que valiera la pena vivir mi vida.
Decidido, y con una exhalacion, alzé el telefono y llame por macado rápido a Raúl. A pesar de lo temprano de la hora, respondió rápido y en alerta.
"Mi esposa y Cary Taylor están yendo a San Diego hoy," dije, mi mano torciéndose en un puño con solo pensarlo. No tenia más que decir.
"Entendido."
"Quiero una foto reciente de Anne Lucas y un informe detallado de dónde estaba anoche, para el mediodia en mi escritorio."
"Como máximo," afirmo.
Colgue y observé el hermoso y cautivante rostro de Eva. La habia capturado en un momento feliz y espontaneo, un estado del que estaba decidido a mantenerla por el resto de su vida. Pero anoche habia estado consternada por el altercado con una mujer a la que una vez usé. Habia pasado un buen tiempo desde la última vez que me habia cruzado con la Dra. Anne Lucas, pero si ella era responsable de la irritación de mi esposa, estaria viendome otra vez. Pronto.
Abriendo mi bandeja de entrada, empecé a repasar mis correos, redactando respuestas rápidas, si era necesario, y haciéndome paso hacia el asunto que había llamado mi atención al momento que abrí mi servicio de correo.
Sentí a Eva incluso antes de verla.
Levantando mi cabeza, mi tipeo se detuvo. Una repentina sensación de alivio calmó la agitación que sentía cuando no estaba con ella.
Me acomodé mejor para apreciar la vista. "Te despertaste temprano, ángel."
Eva se detuvo en la entrada de mi oficina, su cabello rubio despeinado alrededor de sus hombros, sus mejillas y labios sonrojados por el sueño, su cuerpo curvaceo cubierto por una remera sin mangas y shorts. Estaba sin corpiño, sus suculentos senos abultados suavemente bajo el material de algodon. Pequeña y voluptuosa, solia remarcar cuán diferente era de las mujeres con las que habia sido fotografiado antes de ella.
"Me desperté extrañándote," respondió con una voz ronca que nunca fallaba en ponérmela dura. "¿Cuanto tiempo has estado despierto?"
"No mucho." Empujé la bandeja del teclado para hacerle lugar en mi escritorio.
Camino descalza sin hacer ruido, de manera casual e innatamente sensual. Aquel momento que la vi por primera vez, supe que me destruiria. Esa promesa estaba en sus ojos y la forma en la que se movia. A cualquier lado que fuera, los hombres la miraban. La deseaban. Tal como yo."